Una nueva controversia envuelve al presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el ministro Hugo Aguilar, luego de que en redes sociales se difundieran imágenes y videos en los que se observa a integrantes de su equipo agachados para limpiar su calzado durante un evento público realizado en el estado de Querétaro.
La escena, captada por asistentes al acto y posteriormente viralizada en plataformas digitales, muestra a por lo menos dos colaboradores del ministro atendiendo directamente sus zapatos, mientras él permanece de pie, sin intervenir de manera visible. La imagen generó una ola inmediata de reacciones, críticas y cuestionamientos sobre el trato entre servidores públicos, el uso del personal institucional y las prácticas al interior del Poder Judicial.
Debate sobre jerarquías y protocolos
Usuarios en redes sociales, analistas y actores políticos calificaron el hecho como una muestra de excesos, subordinación innecesaria y posible abuso de jerarquía, al considerar que no corresponde a los principios de austeridad, respeto institucional y trato digno que deberían prevalecer en los órganos del Estado.
Diversas voces señalaron que este tipo de comportamientos refuerzan una percepción de elitismo dentro de las altas esferas del poder, en contraste con el discurso oficial que promueve cercanía con la ciudadanía, transparencia y ética en el servicio público.
Además, especialistas en administración pública recordaron que los protocolos institucionales no contemplan el uso del personal para tareas personales, mucho menos en actos oficiales, por lo que el episodio abre un debate sobre los límites entre lo laboral, lo ético y lo personal dentro de las instituciones.
La explicación del ministro y nuevas dudas
Tras la difusión del material, el ministro Hugo Aguilar ofreció una explicación que no logró disipar la polémica. Aseguró que una de sus colaboradoras derramó accidentalmente una bebida sobre su calzado y, al intentar limpiarlo, se inclinó para retirar la mancha, acción que —según su versión— él habría intentado detener.
No obstante, en los videos que circulan en redes sociales no se aprecia con claridad que el ministro pida a su colaboradora que suspenda la acción, lo que ha generado dudas sobre la veracidad y congruencia de su explicación.
Para muchos usuarios, la versión oficial resulta insuficiente y contradictoria con lo observado, lo que ha intensificado las críticas y alimentado la percepción de un trato desigual dentro de su equipo de trabajo.
Reacciones ciudadanas y exigencias de transparencia
La polémica provocó que distintos sectores de la sociedad exigieran una aclaración más detallada y, en su caso, una revisión interna sobre el uso del personal en eventos públicos. Organizaciones civiles y activistas subrayaron que quienes encabezan las instituciones judiciales deben conducirse con ejemplaridad, al ser referentes morales y legales del país.
“Los ministros no solo imparten justicia, también representan valores. Este tipo de escenas afectan la credibilidad del Poder Judicial”, señalaron usuarios en redes sociales.
Asimismo, se recordó que la Suprema Corte enfrenta actualmente un contexto de alta exigencia social, en el que la confianza ciudadana es clave para fortalecer el Estado de Derecho.
Un episodio que impacta la imagen institucional
Más allá del hecho puntual, el caso pone sobre la mesa una discusión más amplia sobre las prácticas internas, la cultura laboral y las relaciones de poder dentro de las instituciones públicas de alto nivel.
Especialistas advierten que este tipo de episodios, aunque puedan parecer menores, tienen un fuerte impacto simbólico, pues proyectan una imagen de distanciamiento, privilegios y falta de sensibilidad frente a las demandas sociales.
Hasta el momento, la Suprema Corte no ha emitido un posicionamiento institucional adicional sobre el caso, por lo que se mantiene abierta la expectativa sobre si habrá alguna investigación interna o medidas para evitar situaciones similares en el futuro.

