Mérida, Yucatán.– Más de 15 mil hectáreas resguardadas como áreas de conservación dentro de operaciones agroindustriales en Yucatán forman parte de una estrategia que busca demostrar que la producción alimentaria y la protección ambiental pueden coexistir de manera sustentable.
La información fue presentada como parte del proyecto “Santuarios de Biodiversidad”, un compendio integrado por fotografías, ilustraciones y registros de cámaras trampa obtenidos durante dos años de monitoreo en distintas áreas de conservación.
De acuerdo con el material informativo, estos espacios naturales funcionan como refugios para diversas especies de fauna silvestre, incluyendo animales protegidos, amenazados o en riesgo, que habitan dentro de ecosistemas vinculados a actividades productivas.
El documento destaca que las áreas de conservación se encuentran dentro de operaciones de la empresa porcícola Kekén, donde, aseguran, se ha buscado mantener un equilibrio entre la actividad agroalimentaria y el respeto al entorno natural.

“La naturaleza y la producción agroalimentaria pueden convivir de manera sostenible cuando existen visión, disciplina y un profundo respeto por el entorno”, señala el texto exhibido dentro de la muestra.
Asimismo, se explica que “Santuarios de Biodiversidad” reúne evidencia fotográfica y registros obtenidos mediante cámaras trampa que documentan la presencia constante de fauna en estas zonas de conservación.
El proyecto presenta un recorrido visual por especies descritas como discretas, majestuosas y esenciales para el equilibrio ecológico de la región, resaltando la importancia de preservar corredores biológicos y espacios naturales dentro de áreas de actividad humana.
La iniciativa también busca reforzar el mensaje de que la conservación ambiental y los sistemas productivos sustentables pueden desarrollarse de forma paralela mediante monitoreo, manejo responsable y protección de los ecosistemas locales.

