Mientras en los pasillos del poder se pasean marcas de diseñador, telas importadas y atuendos que superan sin problema los 30 mil pesos por prenda, en las comunidades más olvidadas de Yucatán la llamada “Cuarta Transformación” sigue repartiendo… medio metro de tela como si fuera un gesto de solidaridad.
Porque sí: mientras la esposa del gobernador presume vestuarios que rivalizan con pasarelas europeas, en municipios y comisarías continúan entregando supuestos “cobertores” que apenas alcanzan para cubrirse los hombros, mucho menos para protegerse del frío que cada temporada golpea con mayor fuerza a las familias más vulnerables.
AUSTERIDAD PARA EL PUEBLO, LUJO PARA LA ÉLITE
La narrativa oficial habla de “austeridad republicana”, de “primero los pobres” y de “gobierno cercano a la gente”. Sin embargo, la realidad vuelve a exhibir una doble moral cada vez más evidente:
👉 Austeridad… solo para quienes no pisan Palacio.
👉 Recortes… solo para quienes no toman decisiones.
👉 Sacrificios… solo para el pueblo.
Porque resulta difícil creer en un proyecto “transformador” cuando desde el círculo más cercano al poder se normaliza el derroche, el glamour político y el uso de recursos públicos para mantener una imagen de “realeza moderna”.
MEDIO METRO DE TELA COMO POLÍTICA SOCIAL
En plena temporada de bajas temperaturas, los programas sociales locales presumen la entrega de “cobertores” a personas de la tercera edad, madres solteras y familias de escasos recursos. Pero basta con verlos para entender la burla:
Son pedazos de tela delgada, insuficientes, de dudosa calidad y con un valor simbólico más cercano a la simulación que a la ayuda real.
No abrigan.
No protegen.
No dignifican.
Pero sí sirven para la foto, el boletín y la propaganda.
LA TRANSFORMACIÓN DE LA SIMULACIÓN
Lo que alguna vez fue vendido como un movimiento contra los privilegios, hoy se parece cada vez más a aquello que prometió combatir: una élite política desconectada, cómoda, blindada y rodeada de lujos.
Mientras tanto, las comunidades reciben migajas envueltas en discursos emotivos.
La Cuarta Transformación en Yucatán parece haber evolucionado en algo distinto:
➡️ Transformación del discurso en espectáculo.
➡️ Transformación de la pobreza en herramienta electoral.
➡️ Transformación del pueblo en utilería.
FOTOS, SONRISAS Y REALIDAD CRUDA
Las giras oficiales muestran sonrisas, abrazos y funcionarios posando junto a adultos mayores con sus “cobertores”. Nadie menciona que, al llegar la noche, esos mismos adultos mayores seguirán durmiendo con frío.
Nadie habla de:
- Viviendas sin aislamiento
- Falta de apoyos permanentes
- Pensiones insuficientes
- Servicios públicos limitados
Pero sí hablan de “compromiso social”.
¿HASTA CUÁNDO LA BURLA?
La pregunta ya no es si existe contradicción.
La pregunta es: ¿cuánto más seguirá tolerándose?
Porque cuando una prenda de la élite cuesta lo mismo que decenas de cobertores dignos, el problema no es presupuestal: es moral.
Cuando se presume sensibilidad social desde un guardarropa de lujo, el mensaje es claro: el pueblo importa… solo en campaña.
CONCLUSIÓN: EL FRÍO NO SOLO ES CLIMÁTICO, ES POLÍTICO
Hoy, en Yucatán, el frío no solo se siente en las madrugadas. También se siente en la indiferencia institucional, en la simulación gubernamental y en la distancia entre quienes gobiernan y quienes sobreviven.
Mientras unos se arropan con marcas exclusivas, otros reciben retazos.
Mientras unos viven en comodidad, otros agradecen lo mínimo.
Mientras unos presumen transformación, otros siguen esperando justicia social.

